Vida Saludable

Cuando queremos cambiar nuestro estilo de vida para cuidarnos o mejorar si no estamos bien, pensamos alimentarnos mejor, hacer ejercicio, seguir alguna técnica terapéutica e incluso tomar suplementos según criterios del marketing,  para llevar una vida saludable y lograr nuestro objetivo de bienestar. Sin embargo nos olvidamos lo más importante, saber cuál es nuestra constitución, condición y estado actual, algo que debe determinar el profesional y con estos datos elaborar tus necesidades según tu objetivo. De esta forma además de garantizarte el resultado positivo, también evitarás gastar dinero en alimentos, productos y técnicas que lo mismo note hacen nada o no necesitas.

En esta búsqueda del bienestar y objetivo de vida saludable, debemos de tener muy presente que nuestro organismo es un amplio conjunto de reacciones químicas, por ello todo acto que llevamos a cabo produce una reacción, y según sea el tamaño de esta reacción, así será su duración en el organismo y dejará huella o no. Recordar siempre, acción-reacción, así de sencillo. Por lo tanto dejemos a un lado los pretextos de la mala suerte y el victimismo, pues estos condicionantes negativos aún arrastran a un pozo más profundo.

Cuando una persona se cuida o quiere cuidarse saludablemente, debe de tener consciencia de que es un cambio de vida, no una etapa puntual para después dejar de cuidarse, algo que sucede habitualmente con las dietas de pérdida de peso, détox y similares. Nuestro cuerpo no funciona así. Nuestro organismo necesita estabilidad y equilibrio en nuestros alimentos, actividad, descanso, horas de sueño y armonía psico-emocional entre otros factores.

Y además de las reacciones químicas también tenemos una consciencia que de sentido a todo. De esta consciencia parte la comprensión, fuerza de voluntad y constancia a la hora de cuidarnos. Es imprescindible para poder llevar a buen término una vida saludable.

Al conectar con nuestra consciencia observamos, comprendemos y aceptamos cuales son nuestras verdaderas necesidades, además de acoger el cambio desde la comprensión y necesidad, no desde la imaginación y deseo.

Una vida saludable se lleva a cabo integrando diferentes elementos, que varían mucho de unas personas a otras:

  • Alimentación Saludable Consciente Personalizada: ésta en nuestros centros muchas veces la adaptamos a nivel familiar, para facilitar el proceso.
  • Actividad Física: adaptada a cada persona, pero en cualquier caso moderada, consciente,  al aire libre, con consciencia y a diario. Podríamos citar como muy buena la natación, caminar a buen ritmo, bici, tai chi, chi kung, yoga y similares.
  • Relajación y/o meditación para situarnos en el presente, reducir actividad inconsciente, controlar la mente, tomar consciencia de nuestro día a día, armonizar sistema nervioso y muchos beneficios más que aportan estas prácticas.
  • Suplementación adecuada según necesidades reales de la persona, sin dejarnos llevar por los síntomas, pues muchas veces se tira el dinero. Para ello imprescindible un buen diagnóstico.
  • Respetar nuestro reloj biológico, en la medida de nuestras posibilidades.
  • Descansar y dormir adecuadamente.
  • Evitar los tóxicos
  • Estar en contacto con la naturaleza a diario si es posible, en caso contrario al menos un día a la semana.

Podríamos citar muchas más pautas, pero éstas son las básicas y suficientes. Al leerlas seguro que estaréis pensando ¿pero si esto ya lo sé, ya lo hago, o es lo mismo de siempre?, ¿Verdad?, y lleváis razón es lo que todos ya sabemos, pero con un matiz imprescindible que es el que marca la diferencia, el saber qué es lo que necesitamos justo en este momento y cuáles son los cambios y adaptaciones progresivas que se deben hacer, y esto solo es posible tras estudio del caso por parte del profesional.

El programa de vida saludable pueden llevarlo a cabo todas las personas, pues es totalmente personalizado.

Todas las terapias que se ofrecen, así como los diferentes remedios y programas, son complementarios al tratamiento asignado por su doctor.

Nunca deben de sustituirse ni modificarse las recomendaciones de su doctor, sin su previo consentimiento.