Homeopatía

La homeopatía es un sistema terapéutico único por su alta efectividad, amplio espectro y porque no tiene efectos secundarios.

No se puede calificar como complementaria como se hace actualmente, pues ya es completa en sí misma al igual que muchas otras técnicas.

Actualmente hay una mala prensa y muchos ataques negativos hacia la homeopatía, algo muy triste pues realmente no es verdad, y así tan solo se consigue dificultar el bienestar a muchas personas. Muchos países como Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y Suiza destacan la homeopatía por su gran eficacia, bajo coste y nulos efectos negativos, por lo que más de la mitad de la población de estos países la utilizan.

Reconocida por la OMS desde el año 2003, y totalmente legal en toda la Comunidad Económica Europea.

Cualquier persona, caso y situación puede verse beneficiado con la homeopatía, pero necesita del previo estudio del caso en cuestión, por parte del profesional homeópata.

Fue descubierta a finales del siglo XVIII, gracias a las observaciones y estudios del Doctor Samuel Hahnemann.

La homeopatía se basa en la ley de similitud, que es una realidad biológica integrada en todo ser vivo, y que nos dice : “Toda substancia capaz de provocar síntomas patológicos en un individuo sano, es capaz, a dosis infinitesimales, de tratar esos mismos síntomas en un individuo enfermo”.

Este conocimiento exacto de la similitud entre el medicamento y la enfermedad, justifica el objetivo, específico de la Homeopatía, de individualizar al enfermo y su tratamiento, utilizando las capacidades de reacción de cada persona. Por lo tanto si se pretende utilizar la homeopatía de forma sintomática, no dará los resultados esperados.

Los medicamentos homeopáticos, basados en substancias orgánicas, minerales y vegetales, estimulan las defensas inmunitarias del organismo. De este modo, el cuerpo puede movilizar sus defensas propias, en contra de los agentes patógenos, virus y bacterias, y recuperar su equilibrio, desestabilizado por las agresiones de la vida moderna (estrés, contaminación, mala alimentación, emociones desarmonizadas, etc.).

El profesional homeópata en la consulta elabora un amplio estudio de cada caso de forma totalmente personalizada, teniendo en cuenta no solo los síntomas visibles que presenta el paciente o enfermedad declarada, sino también su constitución física y su forma de reaccionar, sus sensaciones frente a la enfermedad, factores de mejoría o de empeoramiento, como oscilan sus emociones, nivel energético, etc. Por eso el tratamiento en homeopatía es totalmente personalizado.

Cada día más personas utilizan la homeopatía para tratar sus dolencias y como prevención, con excelentes resultados.
Pero también hay muchas personas que dicen no haber obtenido resultado con la homeopatía; algo extraño, pero así lo dicen y será cierto. Desgraciadamente la gran mayoría de estos casos coinciden con personas que han comprado la homeopatía por información obtenida de internet, prensa o bien por consejo farmacéutico sin previo estudio personalizado del caso. Y así la homeopatía no funciona, pues no es un medicamento alopático que si actúan de forma sintomática.

Casos que pueden ser ayudados con homeopatía:

Trastornos del Sistema Nervioso Central como: Ansiedades, depresiones, traumas psicológicos ocasionados por accidentes, duelo, violencia, malos tratos, shocks emocionales y otros relacionados, ludopatía, fobias sociales, miedo escénico, timidez, inseguridades, impotencia, déficit de atención (con o sin hiperactividad), trastornos del desarrollo psicomotor.

Otros asociados: déficit del rendimiento deportivo, Insomnio, pesadillas, temores, terrores nocturnos, cefaleas, migrañas, vértigos, etc.

Problemas otorrinolaringológicos: Otitis, acúfenos, vértigos, sinusitis, rinitis, disfonías, laringitis, etc.

Trastornos respiratorios varios, hábito tabáquico.

Dolencias digestivas e intestinales.

Problemas hepáticos.

Obesidad, anomalías de la conducta alimentaria.

Problemas renales, incontinencia, vejiga hiperactiva.

Trastornos de fertilidad

Problemas circulatorios.

Fatiga crónica, Fibromialgia, síndromes musculo-esqueléticos en general.

Síndromes dermatológicos y alérgicos.

Alteraciones sexuales en ambos sexos

Otros: Gripe, fiebre, quemaduras, picaduras de insectos y prevención, aftas bucales, Bruxismo, conjuntivitis, cicatrices, hemorroides, fisuras, Enuresis, Halitosis, insolación, metrorragias, sofocos menopáusicos, etc.

Todas las terapias que se ofrecen, así como los diferentes remedios, son complementarios al tratamiento asignado por su doctor.

Nunca deben de sustituirse ni modificarse las recomendaciones de su doctor, sin su previo consentimiento.