Bienestar Digestivo

La salud del organismo, depende del sistema digestivo.

El tracto gastrointestinal constituye la principal superficie de intercambio y comunicación entre el medio externo y el medio interno. En la persona adulta la mucosa gastrointestinal alcanza una superficie de 300 a 400 metros cuadrados.

Nuestro sistema digestivo comienza en la boca y termina en el ano.  A lo largo de todo este trayecto, los alimentos que ingerimos pasan por diferentes transformaciones.

El proceso de la digestión comienza en la boca con la masticación e insalivación para facilitar su paso por el tubo digestivo, pero además es en la boca donde comienza la digestión de los azúcares.

Diariamente y a cada momento nos estamos alimentando, y este alimento que ingerimos puede ser nuestra fuente diaria de nutrientes esenciales para la salud, pero también nuestra fuente diaria de toxinas y sustancias químicas que aumentan nuestra carga tóxica. Todo lo que ingerimos suma y resta, aunque sea en cantidades mínimas, luego nuestro alimento puede ser nuestro medicamento o veneno.

Debemos de tener en cuenta que no nos alimentamos solo de sustancias, sino que necesitamos alimentarnos de vida ( un alimento sin vida no es nada).Por ello que no es lo mismo un comestible que se puede ingerir, que un alimento que es el que nos nutre. El ser humano puede comer de todo, pero no alimentarse se todo, algo muy importante a tener en cuenta.

Diariamente influimos en la salud de nuestras células y tejidos con las sustancias que ingerimos, tanto de forma positiva como negativa. Tenemos esta herramienta a nuestra entera disposición, siempre será mejor saber utilizarla para nuestro beneficio.

Los alimentos pasan de la boca al esófago, de éste al E, de éste al ID – colédoco, yeyuno e ileón, en total 5 metros-( donde se juntan con la bilis, jugos pancreáticos y otros), después al IG – mide 1´5 metros ( pasan de la válvula ileocecal hasta el ano).

Cuando la cantidad, calidad, forma de cocinado y de ingesta de los alimentos no es la adecuada, se dificulta la asimilación y absorción de los nutrientes creando numerosas intoxicaciones y alteraciones orgánicas.

Se suele decir que somos lo que comemos, pero es una afirmación incompleta, ya que realmente  somos lo que absorbemos de aquello que ingerimos. Si ingerimos muy buenos y saludables nutrientes, pero no los asimilamos, algo que puede darse por diferentes motivos, no vamos a ser esa salud y perfección de lo que hemos ingerido. Por lo tanto lo principal es saber cuál es nuestro estado digestivo, que ingerimos y que no, y el porqué de ello para poderlo corregir.

Hay que tener en cuenta que el sistema digestivo, no solo es el centro físico motor de la digestión de alimentos, sino que también es el hogar de las emociones, la mente y el subconsciente.

El sistema digestivo está pleno de una amplia red de neuronas ( se calculan aprox unos 100 millones) que no elaboran pensamientos, pero si que influyen en ellos y en nuestro estado de ánimo, por ello ante el miedo se nos puede “cerrar” el estómago, o ante el amor “ sentir mariposas”.

Incluso nos influye en nuestro ciclo del sueño.

Todos los procesos digestivos además de desarrollarse en los intestinos, también se dan en la mente, así como todos los procesos mentales también se dan en los intestinos.

Esto hay que entenderlo muy bien, pues somos seres holísticos, totales. Por ello todas las partes de nuestra persona, así como todos los  pensamientos, emociones y acciones influyen en nuestro conjunto.

Un sistema intestinal sano va a ayudarnos a conseguir una buena asimilación de los nutrientes, desarrollo y alojamiento de neurotransmisores y enzimas,  y a la vez nos aporta la disminución de nuestra carga tóxica. Por lo tanto pleno bienestar.


Todas las terapias que se ofrecen, así como los diferentes remedios y programas, son complementarios al tratamiento asignado por su doctor.

Nunca deben de sustituirse ni modificarse las recomendaciones de su doctor, sin su previo consentimiento.