Llegar con éxito al final del día, sin morir en el intento.

Vivimos en una sociedad desordenada y ese mismo desorden pasa a nuestro interior si no se lo impedimos. Todo son prisas, estrés, exigencias. Nuestros pies van deprisa, nuestras manos se agitan rápido, nuestra mente genera millones de pensamientos por segundo a la vez que recibe millones de mensajes por segundo, y nuestro pobre corazón grita desde el interior ¡Vale!, ¡Basta! ¡No puedo más!.

Así es la sociedad que entre todos hemos creado, y así es la vida que tenemos.

La vida es orden y equilibrio, el desorden y desequilibrio parten del egoísmo, superfluidad y falta de amor propio. La gran mayoría de las personas se han creado unas necesidades innecesarias, y han desplazado todo lo necesario a un plano secundario, terciario e incluso casi inexistente en algunos casos.

Seamos sensatos y responsables hoy, para no tener que lamentarnos mañana.

Largas jornadas laborales con estrés, con posturas incorrectas, en mucho casos rodeados de tóxicos, aguantando la evacuación por no poder dejar el puesto de trabajo, comiendo sobre la misma mesa del despacho mientras se sigue trabajando…..

Gestión del tiempo que nunca se lleva a término,  levantarse temprano, dormir tarde…..

Amplia necesidad económica para viajes, vacaciones a lejanos lugares, ropa de marca, seguir las tendencias impuestas por la moda…..

Podríamos citar cientos de ejemplos, pero con esta pequeña exposición ya vemos el desorden que llevamos y como nos afecta no solo a nosotros, sino también a los demás seres vivos y al planeta en su conjunto.

Debemos de ser conscientes que somos un ser humano con una maquinaria perfecta si seguimos las indicaciones de su mantenimiento correcto.

Nuestro cuerpo no está preparado biológicamente para estar sentado 8 horas en una silla frente a un ordenador, en una posición no anatómica.

Así como tampoco nuestros ojos están preparados para estar 10-12-14 o incluso más horas expuestos los impactos lumínicos de las pantallas móviles, tablets, ordenador y tv.

Lo mismo que aunque puede ingerir cualquier cosa, no está preparado para nutrirse de cualquier cosa.

Hay muchos estudios que certifican que muchas personas mueren por exceso de trabajo o trabajos-vida en desarmonía con la propia naturaleza del ser humano.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer al respecto para cuidarnos mejor y vivir más saludables?

De entrada tomar consciencia de la vida que llevamos y de cómo responde nuestro cuerpo. Si no hacemos una parada para analizar esta situación, no la veremos, pues el ritmo frenético del día a día te lo impide. Y yo me pregunto ¿ no será que el sistema lo que quiere es que lleves este frenético ritmo para no poder pensar, analizar, valorar y decidir qué vida quiero llevar?

Llevar una alimentación correcta que es algo imprescindible. Es el primer pilar del bienestar y de la vida. Ver el siguiente enlace para ampliar información……….

Estar el mayor tiempo posible en contacto con la naturaleza, integrándonos en ella. Ve a la naturaleza con sencillez, humildad y agradecimiento. Y si no puedes hacerlo así, al menos no la contaminen por favor con los móviles, objetos, ruidos y demás tóxicos.

Dedicar tiempo cada día a caminar, uno de los mejores deportes que tenemos, además de ser saludable es económico. Sustituir los vehículos por caminar siempre que sea posible. Ir caminando al trabajo, colegio, compras. Caminar tras la jornada laboral si es posible por zona de naturaleza. Caminar siempre que se pueda pero de forma correcta.

Cuando no se pueden cambiar los trabajos, al menos intentar tomar 5-10 minutos cada hora para descansar, estirar las piernas, descansar los ojos, y aliviar la mente. Pero no dediquen este tiempo a levantarse de la silla del despacho para sentarse en la silla de la cafetería o para estar a pie parado fumando un cigarrillo. Hagan estiramientos suaves de las zonas más afectadas según su trabajo, respiren tranquilamente y tomen agua, infusiones o fruta fresca.

Estos son solo algunos  ejemplos pero podríamos citar muchas medidas a adoptar para nuestro bienestar.

Dicho de otro modo, es buscar el espacio de orden dentro del desorden para poder compensar.

Todo esto que estamos explicando es algo muy general, pues cada persona tiene su ritmo, adaptación, forma de funcionar y de reaccionar. Lo ideal es ver cada caso de forma individual.

 

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